Más de 800 asesinatos a manos de la policía de Estados Unidos solo en 2016

Obama policía

Desde principios del 2016 la policía estadounidense ha asesinado a más de 800 personas (816 a día de hoy). 201 de ellas eran afroamericanas. Datos recogidos por The Guardian. Aproximadamente el 12,4% de la población pertenece a este grupo etnográfico, por lo que resulta destacable cómo sus muertes a manos de los agentes de policía suponen el 20% del total. Todo ello debería invitar a una reflexión general.

Las muertes se suceden y el político de las masas, el protector de las minorías, el luchador por una sociedad más justa y eminente defensor del concepto “un drone, una muerte”, el señor Barack Hussein Obama II, sigue contemporizando, dando el pésame y, como siempre, mirando para otro lado.

¿Qué podíamos esperar? Todo su gobierno se ha basado en la hipocresía más detestable, tanto en su propio país, donde gran parte de la población vive gracias a los cheques de comida y sin esperanza de futuro, como fuera de sus fronteras (¿Realmente hay algo fuera? ¿Algo que no les pertenezca económica o culturalmente?) creando una tercera guerra fría a través de pequeños golpes de Estado y “primaveras” apoyadas por Arabia Saudí y Catar. Lamentablemente, tras Obama el futuro no puede ser menos esperanzador, Trump sigue empeñado en incumplir todas sus promesas electorales, por suerte es el mal menor, Hillary Clinton, la represora de medios y principal baluarte de una política exterior a base de manipulación y masacres, no podía traer nada bueno a una nación en decadencia y a un mundo multipolar.

¿Os imagináis el titular de todos los periódicos si fuera Venezuela? Yo lo tengo claro. Muchos hablarían abiertamente de segregación, apartheid o directamente de genocidio premeditado. Otros enmarcarían las muertes y los abusos policiales dentro del concepto de “dictadura” que tanto gusta a los neoliberales para referirse a todo gobierno democrático que no permita abiertamente la injerencia yanki dentro su territorio.

Cuando en el país creador de la Operación Gladio y de innumerables matanzas y golpes de estado por todo el planeta, en definitiva, cuando en “el país de la libertad” la policía asesina a inocentes y gran parte de su población manifiesta su ambigüedad moral a través de hashtags como #AllLivesMatter o, el aún más lamentable gracioso, #BlueLivesMatter, no queda nada más que coger el mando, encender la televisión, vaciar el cerebro y empezar a aplaudir.

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